Composición: el centro de interés.



En fotografía, como en pintura, es necesario comprender que dentro de la imagen no todos los elementos tienen la misma importancia -y si la tienen, entonces es una mala fotografía-. Cuando el fotógrafo se dispone a capturar una imagen, busca a la vez contar o mostrar algo en particular. Ese particular es nuestro centro de interés y debe ser destacado. A continuación veremos cómo hacerlo:
El centro de interés es aquel elemento con más importancia de la fotografía y a donde el ojo debe ser atraído. Las formas de destacarlo son variadas.

  • El color: El ojo es atraído por el color y si usted tiene un fuerte componente de color en un área específica de la toma, entonces el espectador se sentirá motivado a verlo. Cuando el centro de interés posee contraste por color, queda destacado del resto de la escena. Asegúrese, entonces, de componer la imagen de forma que el elemento de color con más fuerza sea el centro de interés de la imagen.
  • Fuerte contraste: Al igual que el color, una zona de alto contraste (luz encendida sobre oscuro; o sombra sobre la luz) también servirá para atraer la mirada. Esta es otra oportunidad de colocar intencionalmente un centro de interés.
  • Desenfoque: En la fotografía se puede utilizar la profundidad de campo para aislar el centro de interés de modo que el primer plano se separe del fondo a través del enfoque.
  • La composición: El centro de interés es muy rara en el centro de la imagen. Recuerde las reglas generales de la composición para ubicar su centro de interés.
  • Las líneas: Utilice todas las líneas que encuentre para dirigir al ojo hacia el centro de interés de su toma fotográfica. Intente componer a través de las líneas.
  • Simplicidad: Las mejores tomas fotográficas suelen ser simples. Evite cargar de información la imagen, porque ensucian la mirada y distraen al espectador del centro de interés. Un fondo con demasiados elementos, por ejemplo, rara vez sirve en fotografía.

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